SOPESUR 1974
Santiago – Temuco – Puerto Montt – Valdivia – Concepción

Escrito por: Museo EFO Racing
 

La 5ª y última SOPESUR (1974) no fue “una carrera más”. Fue el regreso de un mito después de siete años… y, sin que muchos lo aceptaran todavía, el último gran acto de las competencias por ruta en Chile. Volvió con todo: 110 autos, el sur lleno de público, y un condimento que la hacía todavía más tensa: definía a los campeones del año 1974.

En Turismo Carretera el guion venía perfecto para el drama: Eduardo Kovacs y Luis Gimeno llegaban empatados con 17 puntos. Dos Liebres Chevrolet, dos estilos, dos historias. El análisis “en frío” favorecía a Gimeno por experiencia en grandes premios carreteros. Pero Kovacs venía con una carta de presentación brutal: su récord Santiago–Villarrica–Santiago con un promedio altísimo y un tramo a Villarrica en 3h30. Eso no era promesa: era amenaza.

Y detrás, una fila de nombres que olía a pelea: Queirolo, Neder, Perrota, Rebolar, Kapcovic, Toujas, Lino Pesce… autos grandes, motores rabiosos, y un problema común a todos: neumáticos y repuestos en un Chile que todavía venía saliendo de años durísimos.

Leonel Silva en la Sopesur del año 1974 en su Mini Cooper MK1 dando alcance a Eliseo Salazar.

La largada: Carozzi, Nos y la sensación de estar en un país entero mirando

 

A las 8:00, frente a Carozzi en la Panamericana Sur, partió la primera etapa Nos–Temuco (645 km) con neutralización en Chillán.
Turismo Carretera fue la única categoría que largó en pelotón; el resto salió por clases, con diferencias de 10 minutos y partidas por parejas cada 30 segundos.

Y es en este punto donde la carrera muestra su rostro más auténtico. La SOPESUR no se vivía desde una mesa de control ni desde los cronómetros oficiales, sino desde el interior de los autos, en plena lucha contra la ruta y las limitaciones del momento. En 1974, la velocidad no dependía sólo del motor: los neumáticos se transformaron en un factor decisivo. En un país donde escaseaban los repuestos y la tecnología adecuada, muchas máquinas eran capaces de superar con holgura los 200 km/h, pero no contaban con gomas que resistieran ese castigo sostenido.

El BMW 2002 TI de los hermanos Eugenio y Rodrigo Velasco que competía en la categoría Anexo J lo evidenció de forma dramática. Dos neumáticos cedieron durante la primera etapa y una de esas roturas provocó daños en la suspensión trasera, dejando al auto inestable y obligando a bajar el ritmo. No fue un caso aislado: el problema afectó a numerosos equipos y condicionó el desarrollo de la prueba.

Ese contraste entre ambición y realidad define a la última SOPESUR. La epopeya no estuvo sólo en los récords ni en los ganadores, sino en la capacidad de adaptarse, resistir y seguir avanzando cuando el camino y la mecánica se confabulaban para detener a los competidores. Ahí, más que nunca, la carrera se volvió profundamente humana

Etapa 1: la ruta se come a los favoritos (y los neumáticos se vuelven jueces)
 
La primera jornada tuvo dos protagonistas claros en TC: Hipólito “Polo” Toujas y Luis Gimeno.
•Nos–Chillán: lo gana Gimeno, sacándole 2 minutos a Toujas.
•Chillán–Temuco: se lo devuelve Toujas con un mazazo histórico: 3:06:46, promedio 207,210 km/h, y lo más simbólico: borra el récord de Claudio Ibarra (1967), ese que era casi “sagrado” en el mito de las rutas.
 
Toujas se pone líder tras pasar a los Fiat 125 que habían salido antes, y además supera a Gimeno cuando este estaba detenido por un pinchazo.
 
Pero el TC, que venía con nombres enormes, se desarma: en Temuco llegan apenas 8 máquinas.
•Queirolo rompe motor cerca de Talca.
•Neder, Perrota, Julio Ayala caen por mecánica.
 
Y aparece el gran villano invisible de 1974: los neumáticos. Las Liebres Chevrolet de Gimeno y Kovacs, capaces de pasar 255 km/h, tuvieron que cambiar gomas tres veces. El más castigado fue Kovacs, que perdió casi una hora. Y como si el destino quisiera escribir con tinta gruesa: pincha a 500 metros de la meta en Temuco y hace una maniobra espectacular para dominar el auto.
 
Balance de la etapa: de 110 que parten, llegan 81 a Chillán y 75 a Temuco. El sur no perdona.
  
Mientras tanto, abajo del “trueno” del TC: los Fiat 125 convierten la carrera en ajedrez de equipo
 
Si el Turismo Carretera era puro músculo, la Standard Nacional 1.301–2.000 fue ciencia y escudería. Los Fiat 125 del equipo AUTOSET (Jorge Bravo) corrieron fuerte, tan fuerte que el camino empezó a eliminar rivales como si fuera un filtro: Armstrong quedó casi solo, otros equipos se fueron cayendo por bielas, blocks rotos, fundidas. Y en Anexo J hasta 2.000, otro duelo sureño precioso: BMW vs BMW: John Hudson vs Manfredo Suiter, con diferencias de minutos y conocimiento de ruta.

Etapa 2: Gimeno toma el mando… y Toujas se cae

 

La segunda etapa (588 km) fue Temuco–Puerto Montt–Valdivia, con neutralización en Puerto Montt. A las 8:00 parte Toujas primero, pero la historia cambia: Gimeno gana la etapa en 2:53:11,3, promedio 203,729 km/h, y con eso pasa a liderar la general del TC.

Y aquí se define el corazón deportivo del final: Toujas abandona por problemas mecánicos. Se acaba el “duelo perfecto” que todos querían. Y la SOPESUR empieza a mostrar el costado amargo que siempre tuvo: en ruta, a veces no gana el más rápido; gana el que sobrevive con la máquina viva.

En Anexo J grande, Suiter da vuelta la tabla y se pone primero con su BMW Alpina, y ustedes siguen peleando con gomas: rompen nueve en total y aun así completan la etapa. Eso es carácter.

La previa de la última jornada: Valdivia trabaja, repara… y siente el peso de lo que viene

Valdivia se llena de garajes, de manos negras, de bandejas, de alineaciones imposibles. Reparan su BMW como pueden; queda “medio corralero”, pero queda listo. Hay inspecciones técnicas, autos sellados por dudas de cilindrada, paseo fluvial, cóctel… como si el evento intentara recordar que también era fiesta.

Pero la última etapa iba a romper el libreto.

Etapa 3: Concepción, la bandera a cuadros… y el luto que apaga el deporte de ruta
 
En la tercera y última etapa, el dato es demoledor: sólo tres Turismo Carretera llegan a Concepción.
1.Luis Gimeno
2.Marcelo Stansan
3.Juan Fernández Donn
 
Gimeno llega con ventaja tan grande que corre “a ritmo”, administra. Su Liebre Chevrolet no falla y se corona ganador absoluto del Gran Premio con 7:32:24,4 (promedio 202,782 km/h). Recupera el campeonato y lo dice con una mezcla de orgullo y dolor: felicita a quienes llegan, anima a los que quedan botados… y entrega el mensaje que termina siendo epitafio: “No tenemos coches ni caminos adecuados para insistir con la categoría.”
 
Porque el final no fue sólo mecánico. Fue humano.
La carrera se vistió de negro:
•En la cuesta de Lastarria, el puntarenense Esteban Kapcovic se desbarranca y muere. Ustedes pasan instantes después, se detienen, ven el Ford al fondo del abismo. Esa imagen queda pegada para siempre.
•Más adelante, entre Cabrero y Concepción, se accidentan los Austin Mini. Mueren Gerardo Carreño y su hijo. Doble golpe. Inaceptable.
 
Y el relato lo subraya con una crudeza que duele: ustedes mismos se van a un zanjón en el mismo sector poco antes, pero el público los ayuda a sacar el BMW y seguir. Unos tuvieron fortuna. Otros no. Así de injusta puede ser la ruta.
 
En Parque Cerrado ya no hay alegría. Hay lágrimas. Premios sin celebración. El programa original se cae. Y en medio del duelo, queda una imagen final casi simbólica: la citroneta (Citroën AX-330) de Roberto León y Alfredo de Venecia llega igual, lenta, a puro corazón, y recibe ovación. Como si el público entendiera que esa última SOPESUR ya no se trataba sólo de velocidad: se trataba de humanidad.
 
 
Lo que dejó la última SOPESUR
 
•Deportivamente, Gimeno fue “amo y señor” en el global y campeón. Stansan fue la revelación. Suiter brilló con el BMW Alpina (tercer mejor tiempo global tras los TC líderes).
•Pero el balance del Turismo Carretera en ruta fue una sentencia: de 18 que partieron, 3 terminaron. No por falta de coraje: por falta de condiciones.
•Y lo definitivo: tres muertes en la etapa final. Eso cambió todo. La SOPESUR 1974 terminó siendo la carrera que cerró una era: la del automovilismo chileno por carretera abierta.
 
Esta quinta edición no “cerró” una saga como un libro; la cerró como se cierran algunas épocas: con una última bandera, un silencio largo… y la certeza de que el país ya no podía seguir jugando a esa ruleta

Clasificación General

 

Turismo Carretera
1.⁠ ⁠Luis Gimeno
2.⁠ ⁠Marcelo Stansan

3.⁠ ⁠Juan Fernández Donn

 

Anexo Jota, serie de 0 a 1.150 cc.
1.⁠ ⁠Renato Bertero
2.⁠ ⁠Fernando Rosselot
3.⁠ ⁠Guillermo González

 

Serie de 1.151 a 2.000 cc.
1.⁠ ⁠Manfredo Suiter
2.⁠ ⁠John Hudson
3.⁠ ⁠Sergio Wagner

 

Standard Nacional, serie de 0 a 1.000 cc.
1.⁠ ⁠Enzo Casagrande
2.⁠ ⁠Eliseo Salazar
3.⁠ ⁠Carlos Fernández

 

Serie de 1.000 a 1.300
1.⁠ ⁠Iván Rossa
2.⁠ ⁠José M. López

 

Serie de 1.301 a 2.000 cc.
1.⁠ ⁠Hernán Alcalde
2.⁠ ⁠Christian Court
3.⁠ ⁠Eduardo Fernández

Luis Bravo sentado en el FIAT 125 de Felipe Covarrubias, preparado por su hermano Jorge Bravo.
Fiat 125 de Eduardo Fernández quien logró el tercer lugar en su categoría
Eugenio Velasco en su BMW 2002 ti.
Eduardo Kovacs y su Liebre Chevrolet