Neder: Los Bravos de Vicuña
Reunión con Felipe Neder
Santiago, 14 de enero de 2025
Don Felipe Neder Garib, padre de Mario, Sergio y Felipe Neder Díaz, fue un hombre visionario oriundo de Vicuña, en la región de Coquimbo. Apasionado por la aviación y la aerodinámica, utilizó su conocimiento para impulsar la carrera automovilística de sus hijos. Aunque reservado y poco dado a mostrar sus emociones, Felipe se destacaba por ser un hombre entretenido, simpático y profundamente trabajador. Gracias a su apoyo incondicional, sus hijos lograron destacarse en el automovilismo nacional e internacional. De los hermanos, Sergio fue no solo el piloto estrella, sino también un mecánico excepcional que convenció a la familia del futuro prometedor de las carreras. No se equivocó: los Neder dejaron una huella imborrable en la historia del automovilismo chileno.
Los Autos:
Los hermanos compitieron inicialmente con Ford Coupé de los años 30, equipados con motores Ford V8 y cajas de transmisión de 3 marchas. Más tarde, debido a cambios reglamentarios impulsados por Chevrolet, migraron a motores de 6 cilindros en línea. Su última gran máquina fue un Ford Falcon ensamblado en Chile, con un motor V8 289 y caja de cambios de 3 marchas.Preparación de los Autos:
La preparación de sus vehículos era una obra maestra de ingeniería y creatividad:
Los Grandes Logros:
1958 – El año de Sergio Neder:
En 1958, Sergio Neder dejó una huella imborrable en la historia del automovilismo sudamericano. Acompañado por su hermano Felipe como copiloto, enfrentó uno de los desafíos más emblemáticos de la época: el Gran Premio del Pacífico, una extenuante carrera que unía Santiago y Lima. Con un Ford Coupé marcado con el dorsal 20, Neder y su equipo no solo tuvieron que luchar contra la feroz competencia de destacados pilotos peruanos, sino también contra la adversidad técnica. En Antofagasta, enfrentaron uno de los mayores desafíos de la competencia: un fallo en el motor. En un acto dedeterminación y habilidad, cambiaron el motor en tiempo récord, demostrando no solo destreza en la pista, sino también ingenio y resiliencia fuera de ella.Finalmente, Sergio Neder cruzó la línea de meta como campeón, grabando su nombre en los libros de historia del automovilismo con una victoria que trascendió fronteras. Pero el año de gloria de Neder no terminó ahí. Una semana después, se presentó en el prestigioso Gran Premio del Perú, disputado en el circuito de Atocongo. Enfrentándose a figuras internacionales como Jim Rathmann, ganador de las 500 Millas de Indianápolis, Neder logró un extraordinario segundo lugar, consolidando su reputación como uno de los grandes pilotos de la década. 1958 no fue solo un año; fue el momento en que Sergio Neder se convirtió en leyenda.
1959 – El año de Felipe Neder: La revancha del Gran Premio del Perú:
Tras el segundo lugar obtenido en 1958 por Sergio Neder en el Gran Premio del Perú, Felipe Neder padre se propuso cambiar la historia. Con determinación y una frase que quedó en la memoria familiar —“¿Por qué este gringo nos tiene que ganar?”—, la familia decidió afrontar el desafío con un enfoque renovado y dos autos listos para la batalla.
Un nuevo enfoque y dos estrategias:
Ese año, los Neder llevaron dos vehículos:
La carrera y el triunfo:
El Gran Premio del Perú, celebrado nuevamente en el circuito de Atocongo (34 km de longitud), reunió a los mejores pilotos y autos de la región, con la participación de competidores internacionales, incluyendo al campeón defensor Jim Rathmann. Sin embargo, las expectativas se desmoronaron para Sergio, quien enfrentó problemas mecánicos con el auto nuevo y terminó en 4 lugar.Fue Felipe Neder, con el Ford Coupé dorsal 20 del año anterior, quien protagonizó la gran sorpresa. En una carrera impecable, combinando experiencia y estrategia, logró imponerse sobre rivales de talla internacional y consagrarse campeón.
Reconocimiento nacional:
El triunfo de Felipe no pasó desapercibido en Chile. A su regreso, fue recibido como un héroe nacional, culminando con una ceremonia en el Palacio de La Moneda, donde el presidente Jorge Alessandri estrechó su mano en reconocimiento a su hazaña. Este momento marcó un hito tanto para los Neder
como para el automovilismo chileno, consolidando a la familia como una leyenda en el deporte motor.
Año 1968 – La última hazaña de los Neder:
Con su legado ya consolidado y prácticamente retirados del mundo motor, los hermanos Mario y Sergio Neder decidieron enfrentar una última aventura: el Gran Premio El Mercurio, Santiago – Arica. Para esta ocasión, eligieron competir con un Ford Falcon V8 rojo, ensamblado en la planta de Casablanca, un auto que reflejaba la evolución tecnológica de la época. Contra todo pronóstico, los hermanos lograron imponerse.
Cronología de Competencias tempranas:
1956 – “Las Tres Provincias” Santiago – Aconcagua – Valparaíso
1958 – Gran Premio “Concesionarios Ford” Puerto Montt – Santiago
1958 – Gran Premio del Pacífico Santiago – Lima
1958 – Gran Premio del Perú Circuito Atocongo, Lima
1959 – Gran Premio del Perú Circuito Atocongo, Lima
1968 – Gran Premio El Mercurio Santiago – Arica
• P1: Mario Neder y Sergio Neder – Ford Falcon dorsal 39