A comienzos de los años 70, Ford Motor Company Chile estaba inmersa en plena competencia con Chevrolet, especialmente en el Campeonato Nacional de Turismo Carretera y otras categorías de velocidad. Para fortalecer su presencia y ofrecer autos competitivos, Ford decidió enviar a Buenos Aires dos Ford Falcon recién salidos de la planta de Casablanca. Estos dos Falcon fueron seleccionados específicamente para ser autos de carrera, con destino al reconocido taller y preparador argentino BAUFER que estaba especializado en la conversión de autos de producción en máquinas de pista de “lomo y tomo” y en la fabricación de Sport Prototipos. Estos autos fueron asignados a los pilotos nacionales Boris Garafulic y Claudio Ibarra.
El destino fue benévolo con estos dos Falcon, que llegaron a convertirse en auténticos amos de los circuitos y lograron sobrevivir hasta nuestros días en un estado de conservación más que razonable. El ejemplar de Boris Garafulic se exhibe actualmente en el Museo EFO, mientras que el de Claudio Ibarra es una de las prioridades del proyecto Cars and Coffee.
Claudio Ibarra vende este auto a Germán Mayo, para que lo corriera su hermano Rodrigo Mayo. Más tarde, Hernán Ilabaca adquirió el auto y lo transformó para competir en la categoría Fomento 46. Luego pasó a manos de Juan Ávila, quien lo modificó para competir en la categoría Sport Prototipo, tal como se conserva actualmente. Finalmente, fue vendido a Enzo Casagrande, quién lo pintó de negro. Cars and Coffee lo postuló y logró que este Sport Prototipo se integrara a la colección de Hot Wheels.
Boris Garafulic vendió este automóvil a Juan Fernández, quien emprendió una profunda modificación para transformarlo en un Sport Prototipo conocido como “El Ciclón”. Posteriormente, el vehículo pasó a manos de Pedro Cacciola, de Iquique, y más tarde fue adquirido por Juan Gac Soto. En 1992, su hijo, Juan Carlos Gac Milosevich, al volante de esta misma unidad, se coronó campeón de la categoría Sport Prototipo.