Gran Premio “Cristavid” de 1971, Santiago – Villarrica – Santiago

Fuente : rugenlosmotores.cl
Escrito por : Rodrigo Velasco Santelices
 

Gran expectación suscitaba en el mes de octubre esta nueva prueba por carreteras, dada la gran velocidad que estaban logrando los coches de Turismo Carretera especialmente. Se esperaban tiempos récord dada la buena condición en que se encontraba la Carretera Panamericana Sur y el tramo pavimentado de Freire a Villarrica. Los bólidos habían largado desde la salida sur de la capital al amanecer, brindando un gran espectáculo a su paso por los distintos pueblos y ciudades donde el público se agolpaba a la vera del camino para ver sus autos y pilotos favoritos.

La larga caravana de bólidos de distintos tamaños y apariencias era celebrada a su paso raudo por ciudades y pueblos del sur a medida que avanzaban hacia le hermosa ciudad de Villarrica, desde donde deberían retornar hacia Santiago, con neutralización en la ciudad de Chillán.

 En los primeros tramos de la carrera la velocidad de los autos de Turismo Carretera, especialmente los modernos coches de Garafulic, Kovacs y Gimeno, dejaban pasmados a los espectadores que marginaban la ruta.

Todo el pueblo se había volcado a la Panamericana Sur para ver pasar los autos, y hasta las inmediaciones de la meta de la primera etapa del Gran Premio, en la Región de La Araucanía, había llegado una enorme multitud para presenciar la llegada de los coches que competían en este gran evento mecánico.

Durante toda la mañana se siguió, segundo a segundo, el desarrollo de la carrera, a través de los relatos radiales del programa “¡Rugen los Motores!” entre otros. Se sabía que el astro máximo del momento, el piloto viñamarino Eduardo Kovacs, era quien avanzaba en punta con su potente Liebre Chevrolet en demanda de Villarrica. Sus rivales más temibles tuvieron escasa suerte: Boris Garafulic, quien estuvo de líder durante un rato, acusaba fallas en su Ford Baufer, el que pese a la potencia era inmanejable por su inestabilidad al parecer provocada por una desalineación del tren trasero y problemas de suspensión. Por su parte, la Liebre Chevrolet de Luis Gimeno rompería el cárter en un salto en un puente. Manuel Comandari y Carlos Griffin también abandonaron por fallas mecánicas. Se le facilitaban así las cosas a Kovacs, ya que el resto de los competidores de Turismo Carretera no tenían la velocidad necesaria para amenazarlo.

Como se esperaba entonces, fue finalmente el Chevrolet celeste de Eduardo Kovacs quien arribó primero a la meta, donde miles de pañuelos blancos se agitaron al aire dándole la bienvenida como ganador de un evento de enorme trascendencia para la Novena Región, y como astro indiscutido del automovilístico nacional. Tras suyo arribó el Ford Falcon del experimentado piloto Mario Queirolo, quien había estado ausente de las carreras, pero conservaba intactas sus condiciones de gran volante. Luego el prototipo llamado Escorpión de Fernando Paredes y en seguida el Ford Mustang de Andrés Larraín. Más atrás el mendocino Joaquín Perrota escoltado por el Ford de Juanito Gac.

Entreverados con algunos Turismo Carretera llegaron también los primeros coches carrozados hasta 2.000 cc, encabezados por el veloz BMW Alpina de Manfredo Suiter, y los Fiat del argentino Miguel Ángel Galluzzi y el crédito nacional Juan Manuel Bengolea, demostrando así este trío de ases que eran los más rápidos de los coches de serie.

En las clases de carrozados de cilindrada y potencia menor, destacaron en cada una como triunfadores los volantes Eduardo Fernández, René López, Valeriano Hernando, Pedro Irigoin, Oscar Rossa y Próspero Bisquert.

Lamentablemente, la carrera estuvo marcada por un gravísimo accidente que le costó la vida a 6 personas que presenciaban la competencia deportiva en el kilómetro 87 de la Carretera Panamericana. El piloto Jorge MacKay, treinta y ocho minutos más tarde de su partida en Nos, en su automóvil Chevy N.o 109, sufrió un serio percance ocasionado por un perro que se cruzó en el camino cuando el vehículo corría a gran velocidad a la cuadra de Rancagua. El violento impacto contra el animal le arrancó de cuajo la rueda delantera izquierda. “Había muy poco espacio donde maniobrar, porque la gente dejaba un lugar muy limitado para el paso. Aunque me faltaba la rueda Izquierda, pude enderezar algo la dirección y pasé por entre el público para terminar chocando con una casa. Todo esto es espantoso. No quiero volver a correr en mi vida”, relató MacKay.

El Chevrolet accidentado, vistosamente pintado de amarillo, luciendo varias inscripciones de propaganda de los auspiciadores en el capó y los costados, quedó destrozado, con serios daños en toda la parte delantera y sin parabrisas, el que saltó hecho añicos con el impacto. Expertos mecánicos que llegaron más tarde a examinar el automóvil aseguraron que MacKay y su copiloto Boyo estaban vivos gracias a la resistencia de la cabina y jaula antivuelco. “En otras circunstancias ambos estarían entre los muertos”, aseguró uno de los mecánicos.

Clasificación general de la primera etapa

 

Los resultados finales oficiales de la primera etapa fueron los siguientes, para los cinco primeros de cada serie:

Turismo Carretera

1.o) Eduardo Kovacs, 3 horas 30 minutos 28 segundos (a un promedio de 211,700 K.P.H.)

 2.o) Mario Queirolo, 3h. 44m. 38 segs.

3.o) Fernando Paredes, 3.47.54

4.o) Andrés Larraín, 4.10.31

5.o) Joaquín Perrota, 4.11.48

 

Anexo Jota, 0 a 850 cc.:

1.o) René López, 5.24.43

2.o) Renato Bertero, 5.33.37

3.o) Roberto Muñoz, 5.35.55

4.o) Constantino González, 5.48.17

5.o) Carlos Hernández, 6.11.37;

 

851 a 1.150 cc.:

1.o) Valeriano Hernando, 4.53.27

2.o) Roberto Gómez – Barris, 5.04.59

3.o) Fernando Rosselot, 5.26.36

4.o) Patricio Fernández, 5.34.10

5.o) Arturo Ebensperger, 5.36.34

 

1.151 a 2.000 cc.:

1.o) Manfredo Suiter, 3.50.34

 2.o) Miguel Ángel Galluzzi, 4.02.54

3.o) Juan Manuel Bengolea, 4.11.38

4.o) Fernando Boher, 4.24.01

5.o) Germán del Fierro, 4.25

 

2.001 a 5.000 cc.:

1.o) Ricardo Gajardo, 4.57.09

Standard Nacional Serie 0 – 850 cc.:

1.o) Pedro Irigoin, 6.17.25

2.o) Antonio Batich, 6.24.15

3.o) Tito Comparini, 6.26.49

4.o) Santiago Lazo, 6.26.49 2/5

5.o) María Eugenia Córdova, 6.39.09

 

Serie de 851 a 1.000 cc.:

1.o) Oscar Rossa, 5.00.11

2.o) Roberto Thompson, 5.15.52

3.o) Arcadio BadiIla, 5.18.47

4.o) Jorge Evans, 5.21.00

5.o) Guillermo Araos, 5.31.41

 

Serie de 1.001 a 1.600 cc.:

1.o) Próspero Bisquert, 5.03.57

2.o) Enrique Pérez, 5.07.15

 

Serie de 1.601 a 2.000 cc.:

1.o) Eduardo Fernández, 4.27.05

2.o) Adrián Kupperschmied, 4.40.21

3.o) Luis Hernán Videla, 4.41.24

4.o) José Ortigosa, 4.42.30

5.o) Raúl Grotner, 4.44.22

6.o) Patricio Campos, 4.45.03

 

Serie de 2.001 a 3.000 cc.:

1.o) Víctor Sandoval, 5.12.25

 

 

 

Día de descanso y reparaciones antes del regreso a Santiago

 

Al día siguiente de la primera etapa, los pilotos madrugaron para no perder tiempo en reparar algunos de los problemas con que arribaron a Villarrica. En los diferentes talleres, incluso en algunas bombas de bencina o en casas particulares, el ajetreo fue intenso. Mucho público concurrió a presenciar la faena, demostrando con ello el alto interés que despertó en la zona la disputa del Gran Premio Cristavid, con el respaldo del Complejo Hotelero Villarrica – Pucón.

Las tareas mecánicas se desarrollaron sin interrupción durante todo el día hasta las 18.30 horas, en que los coches debieron ingresar al Parque Cerrado en Pucón.

En el garaje Mainhardt de Villarrica se concentró gran parte de la labor. Allí repararon los autos de la Ford, especialmente la máquina de Boris Garafulic. Se le centró el tren trasero que, según opinión de los entendidos, venía en pésimas condiciones y totalmente “desalineado”. También acortaron los espirales para bajarle la trompa. Finalmente, se le colocaron alerones delanteros para darle mayor estabilidad, ya que acusaba serios problemas de tenida.

Los autos de la Escudería Fiat de Juan Manuel Bengolea, Fernando Boher y Germán del Fierro, sólo fueron sometidos a un chequeo general, porque no tuvieron mayores problemas. Santiago Bengolea, que quedó fuera de carrera por problemas de caja de cambio, realizó los arreglos correspondientes y estaba listo para el regreso a Santiago, reenganchado. Eduardo Fernández, que tuvo un buen comienzo para después tener diversos inconvenientes, reparó problemas de válvulas, comprobó la compresión y superó el “rateo” que le tenía intranquilo.

Fernando Paredes, quien arribó a Villarrica con un pistón “pinchado” en el motor de su hermoso prototipo, solicitó el repuesto a Santiago, pero antes de que se lo enviaran encontró en esta localidad la solución y estaba listo para seguir haciendo una excelente carrera, tal como lo había hecho en el primer tramo. Juan Gac y Lino Pesce, que llegaron a Villarrica sin problemas y dentro de lo que es normal para el poderío de sus máquinas, sólo debieron revisar motor y chequear sus autos.

El ganador absoluto de la carrera hasta el momento, Eduardo Kovacs, pese a la excelente actuación que había cumplido en la primera parte, acusó a su arribo problemas de caja de cambios, señalando que especialmente tenía dificultades con la tercera, que no le entraba bien y se le estaba produciendo un recalentamiento peligroso. Pero todo fue superado y el primer actor de la jornada quedó en condiciones de salir de nuevo con su máquina en condiciones óptimas.

Teobaldo Díaz, que había tenido problemas con los balancines, tuvo los repuestos oportunamente y quedó en condiciones de “reenganchar”. Lo mismo aconteció con el limachino Ismael Orellana, que fundió 30 kilómetros antes de Villarrica.

El volante Claudio Napadensky, que venía realizando una excelente carrera, tuvo un percance que pudo convertirse en volcamiento, a la altura de Collipulli, por lo cual quedó fuera de carrera. Lo más grave de su accidente fue la cortadura de un eje, pero más tarde llegó a Villarrica y arregló sus problemas para reenganchar.

Los hermanos Elías y Miguel Jacob, también tuvieron percances durante la carrera, ya que una piedra se introdujo en el radiador de su Peugeot 404. Ellos mismos trabajaron incansablemente en poner a punto su auto, dando una “clase” de mecánica que dejó maravillados a muchos.

El conocido piloto germano-peruano, Peter Kube, que rompió el parabrisas de su BMW 2.000 se encontró con el problema de no tener repuesto en Villarrica ni en la zona. Pero con su gran experiencia en rally largaría hacia Santiago sin parabrisas, resguardado con casco y antiparras. Aunque ello claramente afectaría su performance.

Largada de regreso

 

A las 6.30 horas, en forma simbólica, se largó el Gran Premio desde Pucón hacia Villarrica, donde estaba el punto de partida inmediatamente después del Puente Toltén. De allí largaron a las 7.30 horas en estricto orden de arribo a Villarrica, con tres segundos de diferencia entre cada coche.

En la largada apareció sorpresivamente Luis Gimeno, que había abandonado en el tramo de ida, entre Chillán y Temuco. Afortunadamente había logrado superar los inconvenientes, ya que había trabajado mucho con su gente en la reparación de su Liebre Chevrolet y largó entonces “a la cola”, es decir, después de todos los que habían llegado dentro del horario de carrera en la primera jornada que finalizó en el Puente Toltén, a la entrada de Villarrica. Esta vez, Lucho Gimeno partió con 90 máquinas antes que él, pero demostrando su capacidad conductiva y la potencia de su bólido, empezó a ganar lugares y ya por Temuco, es decir en más o menos media hora de carrera, logró pasar a cerca de setenta máquinas. Sin duda una actuación descollante a una velocidad asombrosa.

Por Temuco se advertía que el duelo de nuevo sería entre Kovacs, Garafulic, Mario Queirolo y Fernando Paredes, ya que precisamente “El Maestro”, que largó muy alejado del puntero Eduardo Kovacs, pasó por la Capital de la Frontera separado sólo por un minuto de Kovacs, siendo hasta allí el tiempo de Garafulic mejor que el registrado por el astro viñamarino. También se podía comprobar que Miguel Ángel Galluzzi, el piloto de la “cupé” Fiat 1.600 argentina, estaba decidido a rebajar la gran diferencia que le había sacado en la Clasificación General el volante sureño Manfredo Suiter en su BMW, el que había sido uno de los principales animadores de la etapa hacia la ciudad del Lago.

En Temuco  la  emoción para los miles de aficionados fue grande, aunque los coches pasaban neutralizados, a una velocidad máxima de 60 kilómetros, porque el público vio pasar a muchos “pelotones”, en que los coches se iban acomodando para el momento en que  pudieron poner de nuevo “la pata al piso”, una vez finalizada la zona urbana. Hasta cerca de la localidad de Cajón, el público temuquense estuvo apostado en gran cantidad a la orilla de la ruta para presenciar el gran evento del deporte “tuerca”, que había prendido mucho en la zona.

Por las afueras de la ciudad de Los Ángeles, se registró el paso de Eduardo Kovacs, siempre comandando el grupo, seguido por Mario Queirolo en su Ford Falcon y tras de ellos, como una exhalación, pasó Luis Gimeno, a quien seguían el argentino Galluzzi, Andrés Larraín, Marcelo Stansan, Fernando Paredes, Germán del Fierro, Manfredo Suiter, Ricardo Tagle, Da Fonseca, que fue ovacionado a su paso por la ciudad; Víctor Sandoval, Nicolás Gabor y Juanito Gac. Hasta ese momento se mantenía como espectacular la carrera que estaba haciendo Luis Gimeno, quien estaba registrando 1 hora 25, contra 1 hora 23 que le habían cronometrado a Kovacs. Se supo ahí también del lamentable abandono definitivo del crack Boris Garafulic, alias El Maestro, quien rompió el cárter de su precioso Ford Baufer en el mismo puente en que había hecho lo propio Luis Gimeno a la ida. Cosas del destino.

Al cumplir Eduardo Kovacs 1 hora 52 minutos 5 segundos de carrera, desde la partida en Villarrica, cruzó la meta de Chillán, donde Alberto Sachs le bajó la bandera a cuadros, en medio de la algarabía del multitudinario público, que de nuevo se apostó en las cercanías de Chillán, aproximadamente a seis kilómetros de Chillán Viejo. Y tal como el público esperaba, fue Gimeno quien apareció ahora como escolta, antes que Mario Queirolo, “apurando” de cerca al líder.

Kovacs llegó a esta ciudad a las 9.22.5 1/5 y Gimeno lo hizo a las 9.26.27. Un minuto 10 segundos después arribó Queirolo y tras ellos, en el mismo orden: Fernando Paredes, a las 9.34.13; Andrés Larraín, a las 9.34.19 1/5; Miguel Ángel Galluzzi, a las 9.35.01 1/5; Marcelo Stansan , a las 9.38.11 1/5; Manfredo Suiter, a las 9.39.30 2/5; Da Fonseca, a las 9.41.56 3/5; Ricardo Tagle a las 9.42.01 3/5; Víctor Sandoval, a las 9.43.02 4/5; Juan Gac, a las 9.43.33 2/5; Nicolás Gabor, a las 9.44.20 2/5; el germano Peter Kube, a las 9.46.05 3/5, y Patricio Campos, a las 9.46.06 1/5.

Consultado Luis Gimeno, a su llegada a Chillán, por la carrera que venía realizando, sonriente respondió: “En verdad esta es la carrera que debía haber hecho en los dos tramos, pero hubo inconvenientes insuperables, quedé botado en el mismo lugar en que ahora quedó con panne de cárter Boris Garafulic, pero estoy en condiciones de darle brava lucha a Kovacs, a quien lo felicito porque está efectuando una carrera magistral. Creo que en lo que queda por delante daré guerra y pienso estar primero en la meta”.


Última parte

En el tramo final, como se esperaba y luego de que partieran en el primer lugar desde Chillán, Eduardo Kovacs y Luis Gimeno, este último tomó el liderato mediante una aceleración impresionante que le dio a su potente coche con motor Camaro Z-28, igual al de su rival viñamarino. Por Talca, a 146 kilómetros de Chillán, el paso de Gimeno fue la máxima sorpresa, ya que lo hizo a la 1.07.30, lo que establecía para él un promedio horario superior a los 230 kilómetros. Casi dos minutos más atrás apareció la otra liebre celeste de Kovacs, a quien seguía a sólo 20 segundos el prototipo Escorpión del representante de Metalpar, Fernando Paredes quien venía haciendo una gran carrera.

Detrás de los punteros venían Andrés Larraín, el argentino Galluzzi, Marcelo Stansan, Juanito Gac, Ricardo Tagle, Víctor Sandoval, Da Fonseca y Peter Kube. Ya no aparecía en el grupo de los punteros Manfredo Suiter, que pensaba hacer una carrera “conservadora” para asegurar su excelente actuación. Pero su cigüeñal dijo otra cosa y su BMW quedó a la vera del camino, a pocos kilómetros de Chillán.

En Curicó una verdadera calle humana abrió el paso a los volantes del Gran Premio y Luis Gimeno, manteniendo su velocidad y su diferencia sobre Kovacs, fue ovacionado por el público que estaba apostado hasta más al norte del cruce a Romeral. Mario Queirolo había despojado en este tramo del tercer lugar a Fernando Paredes que empezaba a tener problemas mecánicos, los que le provocaron un grave accidente a la altura de Chimbarongo. El coche se comenzó a incendiar y cayó a un zanjón con agua, al parecer en una maniobra de último minuto de su piloto. Pese a ello, la máquina fue consumida por el fuego resultando ambos tripulantes con graves quemaduras y lesiones que motivaron su hospitalización. Este dramático hecho provocó mucha inquietud entre la afición deportiva, preocupados por la suerte del piloto de Metalpar y su acompañante quienes marchaban hasta ese trágico instante en el pelotón que lideraba la carrera. Posteriormente se supo del lamentable fallecimiento del copiloto Saturnino Otárola. Digna de elogio fue la actitud de Andrés Larraín, quien venía en su Ford Mustang detrás de Paredes en la carrera, ya que al ver el accidente se detuvo, ayudó a las víctimas y los condujo hasta el hospital más próximo. Perdió toda chance y se retiró de la prueba, pero se llevó la admiración de todos por su valiente, desinteresada y caballerosa maniobra. Un premio al espíritu deportivo.

En Rancagua, Gimeno, Kovacs y Queirolo ahora eran seguidos por el argentino Galluzzi, que hacía grandes esfuerzos por superar la diferencia que le tenía Suiter (ya que suponía que lo venía siguiendo) y tras de ellos Marcelo Stansan, que sorprendía con su gran actuación, como asimismo Juan Gac, que con su fiel “empanada” Ford se mantenía a la siga de los punteros, a pesar de la gran diferencia de potencia mecánica y aerodinámica de los coches rivales, a muchos de los cuales superaba  a punta de habilidad y “ñeque”.

 

La regularidad de la marcha de la “liebre”‘ de Gimeno, le permitió avanzar sin tropiezos en demanda de la meta ubicada en Nos, frente a la planta de Carozzi, a la que llegó a las 14 horas 8 minutos 8 segundos y 4/5, señalando para la etapa el extraordinario crono de 3 horas 30 minutos 5 segundos, inferior en 13 segundos al tiempo registrado por Eduardo Kovacs en la etapa Santiago – Villarrica.

A las 14 horas 13 minutos 12 segundos 2/5 arribó a la meta la Liebre N.o 4, conducida por Eduardo Kovacs, con lo cual el joven volante porteño se adjudicó esta competencia lo que le significó ubicarse en el primer lugar del ranking nacional de Turismo Carretera, superando a Boris Garafulic que tenía 51 puntos y encabezaba el ránking por el campeonato hasta esa fecha.

Detrás de Kovacs, a las 14.15.57 1/5, arribó a la meta en gran cometido el volante Mario Queirolo en su Falcon. Tras del piloto de la Ford apareció velozmente Marcelo Stansan, a las 14 hrs. 34.31 3/5, y en el quinto lugar lo hizo Juan Gac, a las 14 horas 36 minutos 59 segundos 3/5. Ambos volantes lograron una actuación muy sólida y demostraron sus grandes dotes de pilotos ruteros.

En seguida arribaron Ricardo Tagle, Víctor Sandoval, Alfonso Da Fonseca, Peter Kube, Eduardo Fernández, que de esta forma ganó su serie de Standard Nacional;  Tomás  Larraín, Patricio Campos, Adrián Kupperschmied, Luis Hernán Videla, Nicolás Gabor, Alberto Sartori, Félix Ortiz, Miguel Gimeno, hermano menor del ganador de la subetapa; Hernán Lazcano, Jaime Undurraga, Alejandro Díaz, Juan Fernández, Oscar Muñoz, Roberto Gómez Barris, vencedor de la serie de 851 a 1.150; Próspero Bisquert, debutante en esta clase de competencias y flamante vencedor de la serie Standard Nacional de 1.001 a 1.600 cc.; S. Gómez, Miguel Ángel Galluzzi, que arribó con su copiloto afirmándole el capot y debió correr el último tramo después de Rancagua con una batería que le facilitó un vecino de buena voluntad; Santiago Bengolea, Guillermo Casanova, Constantino González, Guillermo Araos, Renato Bertero, Valeriano Hernando, Jorge Bravo, vencedor de la serie de 0 a 850; René López, Roberto Muñoz, Claudio Napadensky, Roberto Thompson, Flavio Angellini, Fernando Bravo, Patricio Fernández, Ricardo Ansaldo, Fernando Rosselot, María Rigler, Raúl Raddatz, Jorge Evans, Elías Jacob, Arcadio Badilla, ganador de la serie de 851 a 1.000 de Standard Nacional; José Alarcón, Sergio Ibáñez, Miguel Muñoz, Sergio Jaimovich y Juan Manuel Silva.

Acosado por los periodistas, Luis Gimeno se mostró muy locuaz y contento a su arribo.  “El auto me respondió a las ‘mil maravillas’, dijo sonriente, y por eso estoy muy contento. Pienso que las mayores felicitaciones deben ser para Eduardo Kovacs, que ha tenido una actuación sobresaliente. Yo estuve en posición de dar pelea cuando tuve el coche en condiciones”.

A pesar de la excelente carrera hecha en la etapa de regreso, Luis Gimeno no tuvo puntaje para la clasificación general, pero sí los puntos para el ranking por su actuación en la etapa. Eduardo Kovacs, por lo tanto, fue el gran vencedor con el tiempo de 7 horas 5 minutos 45 segundos para los 1.482 kilómetros, lo que le dio un promedio horario aproximado de 214 kilómetros por hora; segundo fue Mario Queirolo, con 7 horas 27.22 4/5, y tercero Juan Gac, con 8 horas 29 minutos 32 segundos 3 quintos. Excelente fue la actuación de ambos en toda la carrera. Muy buena también la performance de Marcelo Stansan quien logró el cuarto puesto.

 

Otras categorías

Víctor Sandoval fue el único piloto que arribó en la serie mayor de la categoría de Standard Nacional. Desde Villarrica partió sin ningún rival lo que le permitió acomodar su tren de carrera. Conduciendo un Ford Falcon empleó un tiempo general de 9.24.57, con un promedio de 158 kph.

En la Serie de 1.601 a 2.000 cc., desde un comienzo Eduardo Fernández se alzó como uno de los pilotos con mayor opción a conseguir la primera colocación. En la primera etapa logró una apreciable ventaja sobre Kupperschmied, que superaba los 13 minutos. Pese a la ofensiva impuesta por su escolta, en la etapa final sólo consiguió acortar una exigua diferencia. Finalmente, Fernández   acumuló un tiempo de 8.40.12 3/5, con un promedio de 169.00 kph. contra Kupperschmied con 8.57.55. Más atrás se clasificó Luis Hernán Videla, seguido de Patricio Campos, manteniéndose la colocación que habían conseguido hasta Villarrica.

Por su parte, en la Serie 1.001 a 1.600 cc., Próspero Bisquert no tuvo inconvenientes para vencer, al imponerse sobre su único rival y sobreviviente, el peruano Enrique Pérez. En la segunda etapa de la prueba diversos inconvenientes de Pérez permitieron que Bisquert, que debutaba como piloto, consiguiera una apreciable ventaja al reunir un tiempo total de 8.47.37 2/5, a un promedio de 151 kph. Pérez, bastante alejado, consiguió un tiempo de 10.51.44 1/5.  

Con el abandono del ganador de la primera etapa, Roberto Thomson no tuvo problemas para adjudicarse la Serie de 851 a 1.000 cc., con un tiempo total de 10.12.36. Lo escoltó Guillermo Araos quien logró escalar desde la quinta colocación, superando a Jorge Evans que se había colocado en cuarta posición en la primera etapa. La cuarta plaza final la obtuvo Arcadio Badilla, quien se retrasó un lugar con relación a la primera fracción de la prueba.

En la Serie 0 a 851 cc., el preparador del equipo de competición Fiat, Jorge Bravo, acompañado de su esposa, fue el ganador de la carrera, con un tiempo total de 11.44.44 y un promedio de 126,100 kph. El segundo lugar fue para el representante de la AVOCH, Antonio Batich, cuyo tiempo fue 12.18.40. El ganador de la primera etapa, Pedro Irigoin, no arribó a la meta en Santiago por desperfectos en el camino. El equipo Citroën estuvo bien representado por Tito Comparini y Santiago Lazo, quienes se mezclaron con los punteros consiguiendo la tercera y cuarta colocación respectivamente.

René López, Roberto Gómez – Barris, Miguel Ángel Galluzzi y Alfonso Da Fonseca, fueron los ganadores de sus respectivas clases en Anexo J Grupo Dos.

Ganador del primer tramo Santiago – Villarrica, con Renato Bertero y Roberto Muñoz a sus espaldas, René López se alzó con la victoria en la clase de 0 a 850 al adjudicarse sin mayores problemas la segunda etapa. López consiguió aumentar la ventaja acumulada en la primera etapa sobre sus dos más tenaces oponentes y manteniendo un buen ritmo de carrera, superó esta vez con cierta amplitud a sus dos adversarios.

Por otro lado, aprovechando inteligentemente el retraso de Valeriana Hernando, que rompió el cárter entre Villarrica y Chillán, Roberto Gómez – Barris, ganó la clase de 850 a 1.150, después de arribar en segundo lugar a Villarrica, justamente como escolta de su adversario. Tercero remató Fernando Rosselot.

Después de animar un tenaz duelo con el penquista Manfredo Suiter, Miguel Ángel Galluzzi, de Argentina, ganó la clasificación de 1.150 a 2.000, en la que hubo numerosos abandonos. El trasandino, al mando de su coupé Fiat 1.600, había llegado segundo a Villarrica, tras Suiter y superando a Juan Manuel Bengolea, Hernán Boher y Germán del Fierro.

Durante el desarrollo de la segunda etapa, Galluzzi apuró el tren en un afán por descontar la ventaja que le tenía Manfredo Suiter, trenzándose ambos en un espectacular duelo. Problemas en el cigüeñal marginaron al BMW del volante germano-sureño de la carrera, con lo que Galluzzi pudo claramente imponer su ritmo hasta el final. Tampoco llegaron Boher, Germán del Fierro y Juan Manuel Bengolea quienes tuvieron inconvenientes. Segundo remató Nicolás Gabor y tercero Ricardo Tagle.  Peter Kube logró el cuarto lugar tras luchar con muchos inconvenientes mecánicos.

Sin rivales en la ruta, marginados todos por problemas mecánicos, Alfonso Da Fonseca ganó tranquilamente su clase de 2.001 a 5.000. Ricardo Gajardo que había sido su escolta en Villarrica, y único rival, abandonó.

 

Clasificación General del Gran Premio

 

Turismo Carretera

1.o Coche N.o 4: Eduardo Kovacs, 6.55.45 3/5. Promedio: 214 Kph.

2.o Coche N.o 101: Mario Queirolo, 7.17.39 4/5.

3.o Coche N.o 5: Juan Gac, 8.19.48.

4.o Coche N.o 37: Marcelo Stansan, 8.29.58 4/5.

5.o Coche N.o 112: Oscar Muñoz, 9.21.27.

 

Anexo Jota Grupo Dos – Serie 0 a 850 cc.

1.o Coche 401: René López, 10.18.30 3/5. Promedio: 143,600 Kph.

2.0 Coche 402: Renato Bertero, 10.25.26 4/5.

3.o Coche 305: Roberto Muñoz, 10.30.06.

4.o Coche 212: Constantino González, 10.31.05.

5.o Coche 913: Wenceslao Serey, 11.18.48.

6.o Coche 426: Ricardo Rojas,15.22.19 2/5.

7.o Coche 423: José Alarcón, 15.24.33 4/5.

 

Serie 851 a 1.150 cc.

1.o Coche 310: Roberto Gómez – Barris, 9.43.26 3/5.Promedio 152 kph.

2.o Coche 302: Valeriano Hernando, 10.13.40 3/5.

3.0 Coche 359: Fernando Rosselot, 10.39.50 4/5.

4,o Coche 301: Patricio Fernández, 10.55.35.

5.o Coche 334: Ricardo Ansaldo, 11.11.14 3/5.

6.o Coche 328: Trosky Díaz, 11.37.27 4/5.

 

Serie 1.151 a 2.000 cc.

1.o Coche 244: Miguel A. Galluzzi, 8.31.48 2/5. Promedio 173,600 kph.

2.o Coche 608: Nicolás Gabor, 8.52.09.

3.o Coche 232: Ricardo Tagle, 8.57.07 1/5.

4.o Coche 238: Peter Kube, 9.04.35.

5.o Coche 217: Flavio Angellini, 9.27.36 2/5.

6.o Coche 243: Sergio Gómez, 9.41.07

7.o Coche 235: Alejandro Díaz, 10.01.38 1/5.    

8.o Coche 240: Miguel Gimeno 11.02.17 2/5.

9.o Coche 223: Fernando Bravo, 11.21.02.

 

Serie 2.001 a 5.000 cc.

1.o Coche 115: Alfonso Da Fonseca, 8.52.56 4/5.

 

Culminó así un accidentado y trágico Gran Premio que vistió una vez más de luto al automovilismo deportivo nacional, pero que tuvo entre sus notas positivas la gran performance de Eduardo Kovacs en su Liebre Chevrolet, con la que logró no sólo batir espectaculares récords, sino establecer el increíble promedio de 214 KPH para toda la competencia. Algo nunca visto hasta entonces.