Las carreras de resistencia en circuitos de Chile

Escrito por: Museo EFO Racing

Junio de 2026

 

Las competencias de resistencia ocupan un lugar especial dentro de la historia del automovilismo mundial. A diferencia de las carreras de velocidad pura, estas pruebas ponen a prueba no solo el rendimiento de los automóviles, sino también la capacidad de los pilotos para mantener un ritmo constante durante largas horas de competencia, administrando el desgaste mecánico y físico.

En Chile, el desarrollo de este tipo de competencias estuvo estrechamente ligado a la inauguración del Autódromo Las Vizcachas a fines de 1967. Con la aparición de un circuito permanente de nivel internacional, comenzó a surgir la idea de organizar pruebas inspiradas en los grandes eventos europeos de la época, como las 24 Horas de Le Mans o las carreras de larga duración que gozaban de enorme popularidad en el Viejo Continente.

Los primeros antecedentes

 

Antes del nacimiento de las tradicionales 6 Horas, el automovilismo chileno ya contaba con experiencias en competencias de larga duración. Uno de los antecedentes más importantes fueron las 3 Horas de la Base Aérea El Bosque, organizadas por AVOCH y ANAVE. La prueba se disputaba en un circuito temporal trazado sobre las pistas y calles interiores de la Base Aérea El Bosque, aprovechando las amplias instalaciones de la Fuerza Aérea de Chile.La primera edición se disputó en marzo de 1967 y fue ganada por la dupla formada por Alfredo Gerhard y Guillermo Haverbeck, al volante de un Cooper S. Dos años más tarde, el 30 de marzo de 1969, ambos pilotos repetirían el triunfo en la misma competencia y con el mismo modelo, consolidando una de las primeras parejas exitosas de las pruebas de resistencia nacionales.

Partida tipo Le Mans en las 3 Horas del Bosque

Las legendarias 6 Horas Internacionales de Chile

 

El gran salto llegó en octubre de 1970 cuando la Rama de Automovilismo de la Universidad Católica organizó las 6 Horas Internacionales de Chile en

el Autódromo Las Vizcachas.

La carrera se transformó rápidamente en un hito para el deporte motor chileno. La combinación de una duración inédita para el país, la presencia de destacados pilotos nacionales y el atractivo de una competencia donde la confiabilidad era tan importante como la velocidad, hicieron de esta prueba una de las más recordadas y admiradas por generaciones de aficionados.

La clasificación general fue encabezada por Boris Garafulic y Claudio Ibarra, quienes se adjudicaron tanto la victoria absoluta como el triunfo en su categoría al volante de un Ford Mustang.El segundo lugar fue para Mario Queirolo y Alfredo Rebolar, en un Ford Falcon. Completaron el podio Eduardo Kovacs y Lionel Kovacs, a bordo de un Austin Cooper S, quienes además se coronaron campeones de su categoría.

A más de medio siglo de distancia, las 6 Horas Internacionales de Chile de 1970 continúan siendo consideradas la carrera de resistencia más emblemática realizada en territorio nacional.

Las 6 Horas de Chile de 1971

 

El éxito de la edición inaugural impulsó una nueva versión disputada el 17 de octubre de 1971, nuevamente en Las Vizcachas y bajo la organización de la

Universidad Católica.

La victoria correspondió a los hermanos Eduardo y Lionel Kovacs, quienes lograron imponerse tras seis exigentes horas de competencia.

El segundo lugar quedó en manos de Juan Armando Band y Germán Mayo Correa, también sobre un Cooper S. La carrera confirmó el creciente interés que despertaban las pruebas de resistencia en Chile y consolidó a Las Vizcachas como el principal escenario nacional para este tipo de eventos.

 

Las 6 Horas Andinas: la resistencia llega al norte

 

El espíritu de las carreras de larga duración también alcanzó el extremo norte del país. El 28 de julio de 1974, el Autódromo Las Machas de Arica fue escenario de las 6 Horas Andinas, organizadas por Arica Auto Sport. La prueba tenía un propósito especial: fortalecer los vínculos deportivos entre Chile y los países

vecinos, particularmente Perú, en una época de excelente relación entre los automovilistas de ambas naciones. Al mismo tiempo, buscaba posicionar internacionalmente al circuito ariqueño. La dirección de la competencia estuvo a cargo de Juan Velasco, mientras que las categorías participantes incluyeron Fórmula Libre, Turismo Anexo J y Standard Nacional. La convocatoria reunió a destacados pilotos provenientes de la zona norte, de Santiago y del extranjero. Un total de 24 pilotos extranjeros, de Perú y Ecuador

participaron en la competencia, recibiendo una bonificación de 500 dólares por su asistencia. Entre los principales pilotos inscritos que viajaron a Arica, destacaban nombres como Eduardo Kovacs, Carlos Polanco, Lionel Kovacs, Carlos Droppelmann, Santiago Bengolea, Juan Fernández, Luis Eduardo Bravo, René López, Roberto Gómez-Barris, Guillermo González, Ricardo Goren, Ernesto Joerger, Eduardo “Lalín” Fernández, Hernán Alcalde y los hermanos Samuel y Tomás Larraín. Los ganadores de la general Eduardo Kovacs, Lionel Kovacs y Carlos Polanco. En la categoría Standard Nacional, Sergio Santander F, Sergio Santander B y Felipe Santander B.

El regreso de la resistencia a Las Vizcachas

 

Tras varios años sin competencias de esta naturaleza, las carreras de resistencia volvieron a aparecer en el calendario nacional en 1990.

El 7 de octubre de ese año, FADECH organizó una competencia especial en el Autódromo Las Vizcachas para conmemorar el vigésimo quinto

aniversario de la institución. Originalmente estaba proyectada como una carrera de seis horas, pero la escasa cantidad de participantes obligó a

reducir su duración a tres horas. La victoria quedó en manos de Víctor Matthei y Alejandro Schmauk, quienes conduciendo un Alfa Romeo 33 demostraron una combinación de velocidad, regularidad y confiabilidad que les permitió imponerse con claridad. Tres años más tarde, el 19 de diciembre de 1993, FADECH volvió a organizar una carrera de resistencia en Las Vizcachas. Nuevamente el triunfo correspondió a la dupla formada por Víctor Matthei y Alejandro Schmauk, otra vez al volante de un Alfa Romeo 33.

El relevo de la victoria. Víctor Matthei recibe el turno de conducción de manos de Alejandro Schmauk a bordo del ya legendario Alfa 33 durante las "3 Horas Chilenas" de 1990 en Las Vizcachas.

Aunque la competencia no alcanzó el brillo de otras ediciones debido a una menor convocatoria y a una parrilla dominada por modelos Nissan, la prueba permitió mantener viva la tradición de las carreras de larga duración en Chile. El Alfa Romeo ganador volvió a destacar por su equilibrio mecánico y confiabilidad, cualidades fundamentales en este tipo de competencias.

 

Un legado que permanece

 

Aunque nunca alcanzaron la frecuencia ni la magnitud de las grandes pruebas europeas, las carreras de resistencia disputadas en Chile dejaron una huella profunda en la historia del automovilismo nacional. Desde las pioneras competencias de la Base Aérea El Bosque hasta las legendarias 6 Horas de Las Vizcachas y las internacionales 6 Horas Andinas de Arica, estas pruebas demostraron que el automovilismo es mucho más que velocidad. La estrategia, la resistencia física, el trabajo en equipo y la confiabilidad mecánica fueron siempre los verdaderos protagonistas.Hoy, estas competencias forman parte del patrimonio deportivo chileno y constituyen un capítulo fundamental para comprender la evolución del automovilismo de circuito en nuestro país.