Bengolea: Un Apellido Ilustre en las Páginas del Automovilismo Nacional

Escrito por: Museo EFO Racing

2 de junio de 2026

 


La historia de los Bengolea es la crónica de un linaje que unió a las sociedades de Argentina y Chile bajo un sello de elegancia sobria, cultura y

una profunda pasión por el motor. Sus raíces se remontan al matrimonio del argentino Faustino Timoteo Bengolea con la uruguaya Margarita

Guerra-Stewart. De esa unión nació Juan Manuel Bengolea Guerra-Stewart, el hombre que cruzaría la cordillera para dejar una huella

imborrable en el patrimonio automotriz chileno.

Santiago Bengolea (a la derecha) entrevistado por Iván Ortúzar del Museo EFO

 

El Vínculo con Chile y la Alianza con “El Pije” Larraín

 

En 1928, un joven Juan Manuel Bengolea Guerra-Stewart dejó Buenos Aires con destino a Santiago. Llegaba al país invitado por su cuñado,

Waldemar Adelsdorfer, entonces gerente general de la prestigiosa agencia Graham Rowe y Cía. En tierras chilenas, Juan Manuel no solo

encontró un horizonte profesional, sino también el amor: aquí conoció y se casó con la distinguida dama chilena Sofía Hurtado Quesney, con

quien formó un hogar del que nacieron sus cuatro hijos: Juan Manuel, Juan Carlos, Santiago y María Sofía.

Aunque la familia regresó temporalmente a Argentina en 1942 para administrar una estancia familiar cercana a Buenos Aires, el destino los traería de vuelta a Santiago catorce años más tarde, arraigándose definitivamente en el país. De regreso en Chile, Juan Manuel consolidó su faceta empresarial y su

amor por los fierros al fundar la firma Bengolea y Cía. Lo hizo en sociedad con una leyenda de las pistas: su socio, el gran piloto nacional Augusto “El

Pije” Larraín. La empresa se convirtió en un pilar de la importación automotriz y de maquinaria en el país, representando marcas

emblemáticas como los automóviles Hudson, camiones Austin, motocicletas Ariel y maquinaria agrícola David Brown.

De izquierda a derecha: Santiago Bengolea, junto a su padre Juan Manuel y su hermano Juan Manuel (hijo)

 

Sin duda, uno de los mayores hitos de la firma fue la audacia de traer al país los primeros Mini, manteniendo la representación oficial de la marca

británica hasta que Austin fue absorbida por el gigante British Leyland. En este dinámico entorno comercial, Juan Manuel volcó su esfuerzo y trabajó

durante toda su vida.

 

 

 

 

 

Gloria en las Pistas: El Triunfo de 1936

 

El legado de Juan Manuel Bengolea Guerra-Stewart no se limitó a los escritorios ni a los salones de venta; su verdadera consagración estuvo en las

rutas. Como piloto destacado de una época heroica, compartió el asfalto y el barro con los competidores más duros de su tiempo.

Haciendo equipo en el automovilismo con su socio, Augusto Larraín, disputó las carreras más exigentes y peligrosas de la era dorada. El

punto más alto de su trayectoria deportiva llegó en 1936, cuando inscribió su nombre en letras de molde al ganar la emblemática carrera Viña – Concepción, una

de las pruebas de velocidad más importantes y respetadas del calendario nacional de aquellos años.

 

La Segunda Generación Toma el Volante

 

La pasión por los automóviles y el espíritu emprendedor de Juan Manuel Bengolea Guerra-Stewart encontraron continuidad natural en sus hijos.

Nacieron Juan Manuel Bengolea Hurtado en 1935, Santiago Bengolea Hurtado en 1942 y María Sofía Bengolea Hurtado en 1948, quienes

crecieron en un ambiente donde los negocios automotrices, lascompetencias y las conversaciones sobre motores formaban parte de la

vida cotidiana. De ellos, Juan Manuel Bengolea Hurtado siguió más de cerca los pasos de su padre en el ámbito empresarial. Se incorporó a Bengolea y Cía.,

desempeñándose como Gerente General de la compañía, cuyas oficinas se encontraban en calle Dieciocho N.º 747, en pleno centro de Santiago.

Desde esa posición contribuyó al crecimiento y consolidación de la empresa familiar, participando activamente en la representación y

comercialización de importantes marcas automotrices. Pero la herencia familiar no se limitó al mundo de los negocios. La competencia automovilística corría por las venas de los Bengolea y Juan Manuel pronto comenzó a escribir su propia historia en las pistas.

 

Fiat y el Nacimiento de un Equipo Competitivo

 

Sus primeras incursiones deportivas las realizó al volante de un Simca, marca que la empresa representaba oficialmente en Chile. Aquellas experiencias le

permitieron adquirir valioso conocimiento y desarrollar sus habilidades como piloto en una época en que las carreras exigían tanto valentía como preparación

mecánica.

Juan Manuel Bengolea en su Simca 1000

 

La Segunda Generación Toma el Volante

 

La pasión por los automóviles y el espíritu emprendedor de Juan Manuel Bengolea Guerra-Stewart encontraron continuidad natural en sus hijos.

Nacieron Juan Manuel Bengolea Hurtado en 1935, Santiago Bengolea Hurtado en 1942 y María Sofía Bengolea Hurtado en 1948, quienes

crecieron en un ambiente donde los negocios automotrices, lascompetencias y las conversaciones sobre motores formaban parte de la

vida cotidiana. De ellos, Juan Manuel Bengolea Hurtado siguió más de cerca los pasos de su padre en el ámbito empresarial. Se incorporó a Bengolea y Cía.,

desempeñándose como Gerente General de la compañía, cuyas oficinas se encontraban en calle Dieciocho N.º 747, en pleno centro de Santiago.

Desde esa posición contribuyó al crecimiento y consolidación de la empresa familiar, participando activamente en la representación y

comercialización de importantes marcas automotrices. Pero la herencia familiar no se limitó al mundo de los negocios. La competencia automovilística corría por las venas de los Bengolea y Juan Manuel pronto comenzó a escribir su propia historia en las pistas.

 

Fiat y el Nacimiento de un Equipo Competitivo

 

Sus primeras incursiones deportivas las realizó al volante de un Simca, marca que la empresa representaba oficialmente en Chile. Aquellas experiencias le

permitieron adquirir valioso conocimiento y desarrollar sus habilidades como piloto en una época en que las carreras exigían tanto valentía como preparación mecánica.

Sin embargo, sería con la llegada de Fiat cuando su actividad deportiva alcanzaría una nueva dimensión. Al obtener la representación de la marca italiana, Bengolea y Cía. decidió involucrarse de manera más directa en el automovilismo de competición, impulsando la preparación de modelos Fiat 600 y Fiat 1500 especialmente adaptados para las carreras.

Para este desafío fue contratado uno de los preparadores más prestigiosos del país, Jorge Bravo, quien asumió la responsabilidad técnica del naciente

equipo de competición. Bajo su dirección comenzó a tomar forma una escuadra que rápidamente se transformaría en protagonista de los principales eventos

automovilísticos nacionales. El equipo estuvo integrado por los destacados pilotos de la época, Germán Picó, Santiago Bengolea y el propio Juan Manuel Bengolea.

Todos competían a bordo de Fiat 1500 especialmente preparados en Argentina por la Comisión de Concesionarios Fiat, siguiendo las especificaciones de la categoría Anexo J, Grupo 2, para vehículos de hasta 2.000 centímetros cúbicos.

Juan Manuel Bengolea en Mendoza, 1970

 

Se debe en gran medida a Manuel la llegada a Chile de las dos unidades Fiat Abarth 1000 TC Berlina Corsa, adquiridas directamente a la fábrica en Italia. Para  a época, estos automóviles representaban verdaderas joyas de la competición internacional y marcaron un importante hito para el automovilismo nacional.

Sin embargo, más allá de los triunfos y trofeos obtenidos en las pistas, el legado más trascendental de Juan Manuel en el deporte motor fue haber abierto el camino para su hermano Santiago. Su visión, esfuerzo y temprana participación en las competencias sentaron las bases de una historia que con el tiempo alcanzaría dimensiones legendarias.

Mendoza, enero 1970
Juan Manuel Bengolea campeón carrera Santiago - Viña del Mar de 1971

 

Santiago Bengolea Hurtado

 

Santiago Bengolea Hurtado, apodado como “Santiaguito”, es indiscutiblemente uno de los pilotos más polifacéticos, talentosos y consistentes en la historia del automovilismo chileno. Su carrera, que se extendió desde fines de los años 60 hasta su retiro a finales de los años 80, destaca por haber brillado tanto en autos con techo (Turismo) como en monopostos (Fórmula).

Santiago Bengolea a bordo del Fórmula 4. A la izquierda, Umberto Masetti piloto campeón mundial de GP en el 1950 y 1952 que trabajaba para Fiat en Chile. A la izquierda, Sr. Bisquertt gerente de Fiat Chile (Agrotécnica en esos años). Jorge Bravo de espalda.

A lo largo de su trayectoria sumó más de 130 victorias en total y dejó una huella imborrable por su prolijidad conductiva y su velocidad.


Sus hitos y resultados más importantes se dividen en sus títulos nacionales y sus grandes hazañas internacionales:


1969: Campeón de Chile de la clase 1.151 a 2.000 cc, anexo J, Grupo 2.


1970: Campeón de Chile en la categoría 850 a 1.150 cc como piloto oficial de Fiat.


1971: Santiago Viña del Mar, segundo en la serie anexo J, Grupo 2, en Fiat 125.


1972: Séptimo lugar en la competencia “El Desafío de Los Valientes”, en Argentina. Subcampeón nacional en la serie 850 a 1.150cc.


1973: Primer lugar en la prueba internacional “Las Seis Horas Peruanas”.


1974: Segundo en la prueba internacional “Gran Premio Integración Sudamericana” disputada en Argentina, obteniendo el récord del

circuito. Primero en el “Circuito Internacional de Mendoza, Argentina”.


1975: Piloto extranjero más destacado en el “Torneo Sudamericano de Automovilismo de Turismo”, en Brasilia, Brasil.


1976: Segundo en el Campeonato Regional Turismo Nacional en la categoría 1.301 a 2.000cc.


1977: Primero en “Las Seis Horas Peruanas”.


1978: Seleccionado Nacional de Automovilismo de la Universidad Católica.


1979: Campeón Nacional de Fórmula Cuatro.


1980: Primero en “Las Seis Horas Peruanas” y Ganador de la categoría 2.500 cc en la carrera inaugural del Autódromo Cabo Negro de Punta

Arenas


1981: Premio Consejo Nacional de Deportes del Estado. Primero en “Las Seis Horas Peruanas”.


1982: Campeón de Chile en la categoría 1.300 a 1.600cc. Segundo en “Las Seis Horas Peruanas”. Premio al Mejor Deportista otorgado por

Canal 11 de TV.


1983: Primero en “Las Seis Horas Peruanas”, categoría hasta 2.000cc.


1984: Mejor Deportista de Automovilismo, premio entregado por el Círculo de Periodistas Deportivos, y otro estímulo otorgado por la Rama

de Automovilismo de la UC.


1985: Por segundo año consecutivo, el Círculo de Periodistas Deportivos lo designa como el Mejor Deportista en Automovilismo.


1988: Segundo lugar en el Campeonato Nacional de Fórmula 3.


1989: Campeón en el Campeonato Nacional de Fórmula 3.


1990: Segundo lugar en el Campeonato Nacional de Fórmula 3.

Santiago Bengolea a bordo del Hillman Minx con el que gana las 6 Horas del Perú de 1973.

 

Santiago Bengolea fue mucho más que un piloto exitoso. Hombre íntegro, amigo leal y competidor incansable, supo ganarse el respeto de rivales y compañeros por igual, tanto en el automovilismo como en su otra gran pasión, la práctica del boxeo amateur. Dueño de un talento natural al volante, dejó una huella imborrable en el automovilismo chileno, no solo por sus triunfos, sino también por la calidad humana con que vivió su pasión por la velocidad. Su notable educación, elegancia y cuidados modales dejan la vara muy alta para las nuevas generaciones de pilotos.

Toyota Corona pilotado por Santiago Bengolea, campeón de las 6h Peruanas 1977.