Fue a mediados de los años 90, la competencia Mil Millas Sport de la República Argentina, una prueba de regularidad en ruta limitada a la participación de automóviles sport clásicos -homónima a la que se realiza en Italia- ya contaba con autos históricos espectaculares, que nunca antes habían pisado suelo sudamericano!
El museo Daimler Benz había traído algunos de sus mejores autos, el equipo Alfa Romeo traía no solo sus más famosos Alfa pre guerra, sino que a sus mejores pilotos de regularidad histórica, directo desde Italia!
De Francia, Delahaye, Delage, y Bugatti, varios de ellos!
Pero hubo algo que llamó mi atención más que cualquiera de esos tesoros históricos de alto calibre, de gran pedigree, innegable patrimonio de la humanidad…
Un auto mucho más nuestro!!
Había quedado grabado en mi retina desde ese día en 1976 en que lo vi en un box de Vizcachas. Con la trompa abierta y el piloto sentado en el cockpit esperando por nuevas bujías. El potente motor Ford Boss 302, inconfundible, con un múltiple de admisión y un carburador extrañísimo! De esas piezas raras que te cautivan de inmediato, esas piezas que sabes inmediatamente que su origen es especial, son esos conjuntos Mecánicos que aunque no estén andando, te dan esa sensación de potencia innata, de esteroides, de que un auto así no puede perder, de que es un ganador! No hay dudas de que es un auto de carreras hecho y derecho!!
Me acerco casi corriendo!
Es una Liebre MK lll fabricada por Pronello en 1968 en Argentina, idéntica a la que vi en aquel entonces esa tarde en Vizcachas. Ésta está perfectamente restaurada. Me dicen que la presenta el Museo Fundación Juan Manuel Fangio y la trae desde Balcarce. La correrá el Presidente Menem durante la primera etapa de esta larga prueba de regularidad en ruta. Está inmaculada en su color blanco de fábrica y lleva una franja celeste a todo el largo de su sinuosa silueta.
A la mañana siguiente la gente se aglomera en torno a la Liebre MKlll. Me acerco ansioso.
Un francés, dirigente de la FIVA (Fedèration Internationael de la Voiture Ancienne), da su opinión respecto de los aspectos que se debían mejorar para así dar la homologación como vehículo histórico de competición de nivel mundial.
Yo sé que vi una igual a solo pocas cuadras de mi casa en Santiago! Estaba ahí como “sentada” o más bien “echada” en el suelo con sus neumáticos de com- petición desinflados, la trompa mal ajustada, media golpeada y repleta de piezas viejas en su interior. Era la misma! Esa misma que vi en Vizcachas en el 76!
Pronello Liebre Mark lll Chassis N° 005
Año de fabricación 1968
Piloto/propietario original Jose Manuel Faraoni. (argentino)
Motorización original Torino 380W 6cilindros 3.8 litros.
Llegada a Chile 1975 Importador Jose Salah, empresario rubro automotriz.
Motorización en Chile Ford Boss 302 V8 5.0 Litros o 302 Cu.In.
Piloto/propietario en Chile German Mayo Correa.
Nunca es fácil adquirir una pieza histórica. Hay apego por parte del propietario, hay incertidumbre:
Cuánto vale así como está!
A alguien más le interesa?
Cuanto podría llegar a costar restaurarla!
Llegará a tener valor histórico?
Como me consigo lo que falta!
Decidí comprarla! Y el resto es historia…
Hoy está de vuelta en gloria y majestad junto a esas especialísimas piezas de motor que mucho más tarde llegué a entender cómo llegaron a Chile y que significado y relevancia tienen en la propia historia de Ford Racing USA, cuyo nombre oficial en aquel entonces era “Ford Total Performance”.
La Liebre MK lll es consecuencia de un reglamento de Turismo Carretera argentino en constante evolución, y es un auto de carreras que se constituye en el último protagonista de la verdadera esencia de aquellas competencias originales, los Grandes Premios por caminos públicos, por carreteas abiertas, cuyos paso por pueblos y ciudades hacía vibrar a la población entera. El costo en vidas humanas de estas pruebas y su compleja organización así como el constante incremento en el caudal del tránsito vehicular hicieron en un punto prohibitivos los intentos por continuar esta verdadera tradición “tuerca” sudamericana, y ya terminando los gloriosos años sesenta del TC argentino, este pasó a ser “el” protagonista indiscutido de los mejores autódromos de del país.
El nombre “Liebre” viene del norteamericano “HARE” que en la jerga automovilística se usa para denominar el auto de un equipo que sale a hacer de señuelo, hacer un tiempo rápido o hacer la punta para que los demás lo sigan y así desgastarlos prematuramente. En definitiva un auto con vocación de puntero!
La “Liebre” fue proyectada y construida por el ingeniero Heriberto Pronello en asociación con el mítico constructor y preparador Oreste Berta (considerado en Argentina como patrimonio de la nación). Ambos comenzaron modificando el ya competitivo Ika Torino fabricado en Argentina a partir de 1966, cuya evolución entregó primero la Liebre 1½, luego la mítica Liebre ll, y más tarde la Mark lll, la evolución final, la más exitosa como es el caso de esta construida durante el año 1968.
El trabajo combinado de ambos, produce este automóvil de competición, tanto para las carreras de largo aliento de Turismo de Carretera en ruta como para la pista. Este resultó tan exitoso, que los artículos de revistas de la época se titulaban : “El pecado de ganar” o “Mueran las Liebre III”, esto gracias a su interminable sucesión de triunfos.
La liebre III en cuestión, la numero 005 que vendría a ser la quinta Liebre construida de un lote original de 25 unidades, originalmente de propiedad del piloto argentino Jose Manuel Faraóni, se puede encontrar fácilmente en innumerables fotos de la época en las revistas Argentinas Automundo y Corsa, y en Chile, más tarde en la revista Estadio. A pesar de su avanzada edad para ser un piloto así de activo, Faraoni siempre se las arregló para clasificar su Liebre lll, la que adquirió por medio de una “Peña” en su pueblo natal de San Nicolas, dentro de los 3 primeros lugares de la mayoría de las competencias en las que participaba. Faraoni, un hombre que debutó en las carreras incluso antes de la Segunda Guerra Mundial, y se reincorpora al deporte motor luego de terminada esta, logra destacadas actuaciones internacionales entrados los años 50. En los 1000 Kilometros de Nurburgring logra el segundo lugar en sport Prototipos de dos litros en un Cooper T20, en los 1000 Kilometros de buenos Aires gana a bordo de una Maserati 200S. Y a partir de 1968 de incorpora definitivamente al TC con buenos resultados que lo mantienen entre los cinco mejores exponentes de la categoría, incluso inscribiendo en repetidas ocasiones su Liebre Mklll chassis 005 en la categoría máxima, la de Sport Prototipos.
Los artículos periodísticos de la época, describen el peso de estas máquinas entre los 1190 Kls. y los 1250 Kls. Siendo el mínimo reglamentario 1150Kls. Las diferencias radicaban más que nada en el peso de las diferentes plantas motrices que cada propietario montaba, siendo la más popular por supuesto el motor de seis cilindros en línea de 3.8 Litros “original” del Torino del cual derivaba la Liebre. No obstante, se vieron modelos Mk lll llevando motores Ford V8 tipo 272/292 de 4 Litros de cilindrada, el máximo de la categoría argentina (originario de la camioneta Pick-Up nacional F l00), elección por ejemplo, del piloto Carmelo Galbato, Liebre lll que se vio correr en varias ocasiones en Chile por aquel entonces y que terminaría sus días en nuestro pais, así como uno que otro motor Chevrolet seis en línea 230/250 (originalmente del Chevy Nova también de fabricación argentina) montado por ejemplo en la Liebre de Carlos Pairetti el cual también acompañó en alguna ocasión a los pilotos chilenos en Vizcachas y que al igual que la de Galbato terminaría en manos en este caso, del piloto nacional Juan Gac, quien llego a tener dos ejemplares, la de Pairetti y la de Jose Manzano.
Se estima que alrededor de 10 Liebre emigraron a nuestro país luego de enterar su ciclo competitivo en Argentina, habiendo terminado en Chile algunas de las más famosas unidades de este modelo.
La 005 de Faraoni, como parte del equipo Ika Torino hizo su campaña en Argentina con el mítico motor 380W (380 por 3.8 Litros y “W” por carburadores Weber de fábrica), pero al llegar a Chile, tomando en cuenta de que la categoría en nuestro país estaba más bien
basada en plantas motrices de origen netamente norteamericano, ascendía en aquel entonces a 5 Litros y no restringía el origen de fabricación de cada propulsor a diferencia del reglamento argentino el cual era especifico en establecer de que los motores debían
ser de fabricación nacional- se descartó el Torino y se reemplazó por un Ford V8 de última generación de 302 pulgadas cubicas (El máximo permitido) del tipo “BOSS”, un motor que originalmente montaba uno de los modelos de Mustang fabricado por Ford con la sola intención de homologar éste para la categoría más competitiva de aquella época en los Estados Unidos, la “Trans Am”, una verdadera “guerra” entre las marcas! Ford Vs Chevrolet! Chevrolet Vs AMC, AMC Vs Pontiac, Pontiac Vs Chrysler!!
Cada uno sacando sus mejores trucos bajo la manga! Homologando artilugios que si bien en los autos de “calle” no hacían diferencia más que en lo estético, el verdadero motivo residía en que en la pista se constituían en esas pequeñas ventajas que podían marcar
la diferencia entre terminar como el haz me reír de la comunidad tuerca o “ganar el Domingo y vender el Lunes” ¡! La verdadera esencia de la categoría! Aunque la 005 no había sido “modificada” a la usanza del resto de las que se encontraban aun en Chile las
que con el propósito de convertirlas en coches de competición lo más parecidos a los Sport Prototipo contemporáneos. fueron paulatinamente y año a año perdiendo su esencia de Liebre MK lll- de igual forma, esta se encontraba a considerable distancia
respecto de su aspecto y mecánica original de aquel entonces. La restauración debía ser encarada partiendo desde el “esqueleto” mismo del auto y paso a paso debía ir recuperando esa inconfundible silueta y estructura originales que la hicieron famosa e inolvidable. Debía lucir tan inmaculada, potente y sexy como lucia aquella del Museo Fangio y que me quitó el aliento esa soleada mañana en que largaban las Mil Millas argentinas!
Mientras por un lado, el “esqueleto” iba tomando su forma original, había que ir reuniendo todo aquello que conformó y conformaría de nuevo la esencia mecánica de la Liebre. Había que deshacerse de todo aquello que no fue parte de lo que sus creadores proyectaron al momento de su fabricación y dejarla otra vez en la misma etapa en que la Liebre se “nacionalizó” chilena! Lista para recibir nuevamente su potente planta motriz Ford Boss 302 con preparación Trans Am que se le montó en Chile! Hice innumerables viajes a Mendoza, uno que otro a Buenos Aires y de a poco los componentes originales
Torino del tren delantero, la caja de cambios Saenz de competición -de la época- los inconfundibles 22 focos traseros, las manillas exteriores de las puertas, el infaltable tacómetro mecánico “gigante” Jaeger y otros elementos, todas piezas “de rigor” empezaron a apilarse en espera de ir terminando la chapería. Aunque fuera un auto de carreras el ajuste y las líneas tanto de las puertas como de la parte metálica de la carrocería debían ser perfectas y no menos exactas que las que se esperan de la restauración de un auto de calle. El resto, las piezas de fibra de vidrio, componente infaltable en un coche de competición serian rescatadas mediante una ardua labor de retiro de capas y capas de parches hasta llegar a la fibra original y luego restauradas y reparadas por un especialista. Sí, porque la Liebre al ser un TC (turismo Carretera), según reglamento de la época debía mantener de torpedo (o cortafuego) a diferencial (o tren trasero) su carrocería íntegramente en metal. Solo “trompa” y “cola” podían ser fabricados
en material plástico o compuesto.
Se repararon, las puntas de chassis replicando fielmente la terminación original de fábrica ya que esta estaría expuesta cada vez que se abriese el “captó” (más bien la trompa completa), y fue durante ese proceso, luego de retirar varios componentes adicionales improvisados, soldados todos a lo largo del tiempo, para anclar distintos radiadores que alguna vez llevó, que sorpresivamente y casi a título de “mana” y en retribución a la titánica labor que estaba realizando, apareció nada menos que su número de serie original indentado en el costado derecho del cabezal principal . Estampado por Pronello mismo, se leía claramente: MKlll 005 !! Un verdadero regalo!!!
De ahí vino el montaje del motor. Sacamos todos los “inventos” que tenía soldados el chassis y para no alterarlo porque aún mantenía el soporte original del motor Torino, procedimos a fabricar una pieza intermedia que nos permitió anclar el motor Ford V8 -sin alteraciones- a esos soportes originales del auto. Quedé muy satisfecho! Lo propio siguió la caja de cambios y el diferencial. El “transax” original ya no estaba pero yo sabía que
un antiguo preparador todavía conservaba uno de esos diferenciales. Era el original que montaban en las Liebre! Uno que derivaba del Torino original pero modificado en fabrica, reforzado con ejes flotantes y frenos de disco! Se lo compré!
Fue llegar y montar! Todo coincidía!
Con la dirección del auto hubo suerte! Fue la única Liebre a la que no se le cambió el sistema de dirección por uno más moderna de piñón y cremallera y se mantuvo la caja de dirección original del Torino. Compré una nueva cero kilómetro en Argentina y la instalé!
Seguir adelante! Los detalles eran innumerables… Fabricar el tablero a partir de fotos de la revista Automundo de la época, estanque de gasolina nuevo, fabricar túnel y cubierta de caja de cambios, radiadores de agua y aceite, tanque de expansión, ventiladores, caja de batería, sistema de bombas de gasolina, butacas, etc., etc.! Y todo en estricto rigor
con la época que representaba el auto. Porque con los autos de carrera se debe ser así! Aunque son vehículos en constante evolución uno debe situarse en un periodo o época que se estime de mayor valor para el auto y llevarlo a ese periodo siendo lo más ortodoxo posible.
Para mi esa época de valor se constituyó en aquella en que las Liebre, los Baufer y los Falcon llegaron al país aun conservando gran parte de su esencia de TC Pista argentino y sus vanos de motor recibían estos nuevos V8 norteamericanos tan distintos a sus predecesores argentinos, tan horizontales y anchos como verticales y angostos fueron sus equivalentes transandinos. Eran un bloque compacto de pura potencia y torque que parecían capaces de mover un edificio con tan solo mirarlos descansando entre los
perfiles del chassis de aquellos bólidos que como Torino jamás pensaron verse con un Chevrolet Z28 salido de un Camaro, ni menos con un Ford Boss 302 de un Mustang entre sus ”piernas”.
La restauracion de la MKlll 005 viene en representar justo aquella época de transición, aquella época en que aun conviven el color y las calcomanías “de agua” transandinas con nuestros motores norteamericanos y de esta manera viene a ser un tributo en parte a la creatividad argentina mediante el rescate de la pureza del diseño de sus creadores Heriberto Pronello y Oreste Berta, el arrojo y destreza de su original piloto mediante la repintura del especial y poco convencional color azul de Jose Manuel Faraoni, y el entusiasmo y pasión de sus pilotos chilenos a través del remontaje de su motor Ford Boss Trans Am, con el que la corrieron los Mayo.
48 años después, los ingredientes esenciales se vuelven a reunir en gloriosa armonía…Y un auto de carreas más vuelve a rugir con la dignidad que solamente la historia le puede conceder… Hoy, la Liebre Mayo totalmente restaurada y en condiciones de entregar el mismo performance con el que contaba en 1976 en Chile, pasa a manos de EFO Racing quienes la preservaran junto a otros importantes autos de carrera históricos de nuestro país y el extranjero para ser apreciados en vivo y en directo por las futuras generaciones de fanáticos “tuerca”.